Desde pequeños nos han enseñado que errar es sinónimo de equivocarse, de cometer un error, de fallar.
No nos enseñaron - Bendita educación colegial :( - que en algunas facetas de la vida, nunca se aprende tanto como errando.
El pasado mes estuve fotografiando en el concierto de LOVE, mítico grupo de los 60´s a Johnny Echols. Habitualmente en los conciertos llevo tres cámaras, - Dos analógicas (Una de 35mm y otra de 6x6 cms) y una cámara digital.
Esta semana he revelado las películas y al tender uno de los carretes de de 35mm para su secado ... mi gozo en un pozo: Por error cargué una película expuesta con anterioridad dando como resultado que las fotografías del concierto se habían sobre-expuesto con las anteriores. Película arruinada .... o ... quizás no.
Observando con tranquilidad las sobre-exposiciones en la hoja de contactos apareció esta imagen casual producto de mi error. Sonreí. Johnny aparecía en el negativo, como en un sueño entre dos párpados, flotando en el interior de una luminosa habitación. Lisérgico. Mas LOVE, imposible.
En el terreno de la creación, un fallo accidental puede generar un resultado positivo, un camino a seguir, en definitiva un "Error Feliz" término creado por el pintor Estadounidense Bob Ross que hace referencia a que un error nos puede abrir la puerta al descubrimiento.
Erremos felizmente.
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